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Hantavirus: una amenaza aumentada por el cambio climático

  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura

Por Gabriela Narváez

Asistente de Impacto


El dos de mayo de este año se confirmó un brote de Hantavirus en el crucero MV Hondius (Castro, 2026). Con el paso de las semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó ocho casos de contagio y tres fallecimientos, y llamó a la vigilancia epidemiológica internacionalmente. Este suceso llevó a varias personas a temer por la aparición de una nueva emergencia epidemiológica como la pandemia por COVID-19.


Imagen: Infobae, 2026
Imagen: Infobae, 2026

La OMS describe al Hantavirus como un virus de origen zoonótico, es decir que proviene de los  animales. Este virus es perteneciente a la familia Hantaviridae y del orden Bunyavirales (Castro, 2026). El Hantavirus específicamente se contagia por la exposición constante a orina, heces y saliva de roedores infectados. Si bien los roedores no experimentan síntomas, en los humanos el Hantavirus afecta severamente los pulmones y el corazón. Sin embargo, las fases iniciales se reportan como una gripe normal (CDC, 2024).


Entre el día cuatro y diez de la fase inicial se suelen mostrar los síntomas de síndrome pulmonar por Hantavirus donde los pacientes experimentan tos y dificultad para respirar. En otros casos, también se desarrolla fiebre hemorrágica con síndrome renal. Esta incluye síntomas de presión arterial baja, falta de flujo sanguíneo, hemorragia interna e insuficiencia renal aguda, lo que puede causar una sobrecarga grave debido a retención de líquidos (CDC,2024). Aunque el virus posee una alta tasa de mortalidad, según la OMS, el contagio entre personas es raro y ha sido documentado en casos específicos de la cepa Andes.


Fotografía: BBC, 2026
Fotografía: BBC, 2026

Pese a ello, el riesgo de contagio en países como Argentina y en diversas zonas del continente africano ha aumentado (Samaniego, 2026; The conversation, 2026) y entre los factores que contribuyen a este aumento se encuentra el Cambio Climático.  Esto se debe a dos grandes motivos. Por un lado, estudios recientes han demostrado que la resistencia del Hantavirus aumenta ante altas temperaturas (Samaniego, 2026). Esto significa que, al vivir un periodo más largo de vida, los humanos se ven expuestos al virus por más tiempo y, por ende, tienen más probabilidades de contagiarse. 

Por otro lado, el cambio climático produce un cambio importante de comportamiento en los principales portadores de la enfermedad: las ratas (Beermant, et al., 2023; The Conversation, 2026; Samaniego, 2026). Los cambios a las condiciones ambientales a las que los roedores están adaptados genera que estos salgan de sus hábitats naturales y convivan más con los humanos en zonas urbanas. En esa misma línea, la recurrencia e intensidad del Fenómeno del Niño, que aumenta las lluvias y las temperaturas y facilita la reproducción de los roedores, que significa más ratas en búsqueda de comida en zonas habitadas por humanos (The Conversation, 2026). 


Fotografía: El Comercio, 2026
Fotografía: El Comercio, 2026

De manera complementaria, determinadas actividades humanas también incrementan la exposición a los roedores (Beermant, et al., 2023; Samaniego, 2026). La expansión de la agricultura en zonas pobladas puede atraer ratas debido a la presencia de semillas y cultivos cercanos a sus hábitats naturales. Asimismo, la creciente deforestación constituye otro factor relevante en el desplazamiento de roedores hacia áreas más urbanas. Esta deforestación incrementa el riesgo de inundaciones, ya que la cobertura arbórea actúa como barrera natural frente a desbordes de ríos y acumulación de agua, obligando a los roedores a abandonar sus hábitats. De la misma manera, la destrucción de los ecosistemas forestales reduce las áreas disponibles para estas especies, favoreciendo su migración hacia zonas urbanas. Finalmente, el desplazamiento humano a zonas anteriormente no habitadas puede aumentar también el riesgo de contagio.

En el Perú, los casos registrados de hantavirus son menos numerosos que en otras regiones de América Latina; sin embargo, estos se concentran principalmente en la Amazonía, especialmente en Loreto, aunque existe la posibilidad de subregistro (Saavedra et al., 2021). No obstante, la Amazonía peruana ya posee una alta tasa de contagios de leptospirosis, una enfermedad que también proviene de la presencia de roedores, pero se da por otra vía de contagio. Además, el aumento en la frecuencia del Fenómeno del Niño y la promulgación de normas como la denominada Ley Pro Deforestación en la Amazonía están consolidando condiciones propicias para un incremento del riesgo de contagio. En ese contexto, resulta necesario implementar medidas de prevención en las zonas de mayor riesgo, así como desarrollar estrategias de adaptación al cambio climático orientadas a reducir la exposición a enfermedades portadas por roedores como la leptospirosis y el hantavirus. 


Bibliografía 

 
 
 

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